- El cooperativismo es protagonista del desarrollo nacional y tiene el reto de escalar su impacto sin perder su propósito colectivo.
- La innovación y la inclusión digital son claves para que las cooperativas respondan a las nuevas necesidades de sus asociados y territorios.
- El desarrollo rural y la generación de empleo formal representan oportunidades para que el modelo cooperativo contribuya al cierre de brechas.
- El fortalecimiento del movimiento cooperativo requiere una relación más madura con el Estado, pero también un mayor liderazgo de sus propios dirigentes.

Bajo el lema “El poder de las cooperativas en el desarrollo nacional”, comenzó el 25° Congreso Nacional Cooperativo, un espacio que reúne al sector para reflexionar sobre cómo fortalecer el modelo cooperativo y ampliar su contribución al desarrollo de Colombia.
Durante la jornada, las conversaciones han girado alrededor de cuatro grandes ejes: el impacto social del cooperativismo, la relación con el poder público, la normatividad y las políticas públicas, y la identidad y el empoderamiento cooperativo.
Un sector que busca escalar su impacto
En la apertura, Ricardo Álvarez García, presidente de la Junta Directiva de Confecoop, destacó que las 25 ediciones del Congreso han sido espacios para preguntarse qué puede hacer el cooperativismo por Colombia.
Las cifras muestran la dimensión del sector. En 2025, las cooperativas reportaron $63,8 billones en activos, $36,6 billones en ingresos y $778.000 millones en excedentes.
El desafío, señaló Álvarez, es pasar de las cooperativas que existen hoy a las cooperativas que Colombia necesita, incorporando innovación, tecnología y mayor capacidad de competencia, sin perder el propósito colectivo.
Solidaridad que se convierte en acción
Carlos Acero Sánchez, presidente ejecutivo de Confecoop, abrió también un espacio para reconocer la labor de los cooperativistas que, ante el reciente terremoto, permanecieron en sus territorios atendiendo a sus comunidades.
“Su destino les cambió el rumbo, pero no la convicción”, señaló, destacando la capacidad del movimiento cooperativo para convertir la solidaridad en acciones concretas y avanzar hacia una economía más humana y orientada al bien común.
Desde Argentina, Claudio Soumoulou, presidente de Fundación Nodos, compartió la experiencia de un modelo que articula a cerca de 50.000 productores agropecuarios, con énfasis en sostenibilidad, capacitación, desarrollo y cultura cooperativa.
Una respuesta frente a la informalidad
Por su parte, Juliana Morad, directora del Departamento de Derecho Laboral de la Universidad Javeriana, planteó el cooperativismo como una alternativa frente a los altos niveles de desempleo e informalidad.
Durante su intervención señaló que más de 13,3 millones de personas se encuentran en la informalidad, mientras que la informalidad rural alcanza el 83,2 %, una diferencia cercana a 30 puntos porcentuales frente a las zonas urbanas.
En este contexto, destacó el potencial de las cooperativas para contribuir a la formalización laboral, cerrar brechas rurales, fortalecer a los pequeños productores, generar oportunidades para los jóvenes y ofrecer alternativas frente al crédito informal.
Tecnología e inclusión para no dejar a nadie atrás
La transformación digital fue otro de los temas centrales de la mañana. Viviana Vanegas Barrero, consultora experta en Transformación Digital y Política Pública, llamó la atención sobre la brecha digital que enfrenta el país: aproximadamente 16,8 millones de personas se encuentran en situación de pobreza digital, una condición que no solo está relacionada con el acceso a internet, sino también con la disponibilidad de dispositivos y las habilidades necesarias para aprovechar las tecnologías.
Ante este panorama, señaló que las cooperativas no pueden cerrar por sí solas toda la brecha, pero sí pueden evitar reproducirla y trabajar para reducir las barreras de acceso y capacidades.
Su propuesta se resumió en tres acciones: conocer, corregir y cooperar, y cerró con una pregunta dirigida al sector: ¿qué barrera digital de nuestros asociados podemos empezar a resolver juntos?
El cooperativismo como motor del desarrollo rural
El desarrollo de los territorios también tuvo un lugar destacado. Diego Bautista Ríos, director para Colombia del Centro Latinoamericano para elDesarrollo Rural, resaltó el papel del cooperativismo como motor de desarrollo para el agro colombiano.
En este proceso, explicó, la cooperativa cumple cuatro funciones fundamentales: organiza, presta servicios, transforma y llega al mercado, fortaleciendo las capacidades productivas y las oportunidades de los territorios rurales.
La tarde comienza reconociendo 90 años de historia
La agenda de la tarde comenzó con un reconocimiento especial a Febor, cooperativa que celebra 90 años de trayectoria, como homenaje a una historia construida desde el cooperativismo y al aporte de sus asociados al desarrollo del sector.
Posteriormente, bajo el tema “Cooperativas para el desarrollo de Colombia”, Carlos Acero Sánchez puso el foco en la responsabilidad que tiene el propio movimiento cooperativo frente a la promoción y fortalecimiento de su modelo.
Uno de los mensajes centrales de su intervención fue contundente: la promoción del modelo cooperativo es una responsabilidad del movimiento cooperativo y no exclusivamente del Estado.
En este sentido, señaló que Colombia necesita una nueva estrategia de desarrollo, un nuevo momento para el país, que combine cuatro elementos fundamentales: crecimiento económico, inclusión social, fortalecimiento empresarial y desarrollo territorial.
Esta visión plantea un reto para el sector: asumir un papel cada vez más activo en la construcción de soluciones para Colombia y demostrar, desde sus propias capacidades, que el cooperativismo puede ser un actor estratégico para el desarrollo nacional.
Una conversación que continúa
Las reflexiones de esta primera jornada dejan sobre la mesa un desafío común: fortalecer el modelo cooperativo para responder a las nuevas necesidades del país, sin perder su esencia solidaria.
El 25° Congreso Nacional Cooperativo continúa con una agenda que seguirá sumando voces, experiencias y propuestas alrededor de una pregunta fundamental: ¿cómo lograr que el poder de las cooperativas se traduzca en mayor desarrollo, inclusión y bienestar para Colombia?
Un marco regulatorio para fortalecer al cooperativismo
Para cerrar la jornada, María Eugenia Pérez Zea, presidenta de Ascoop, y Alejandro Rodríguez, de ARZ Consultores, analizaron las reformas que necesita el cooperativismo y las barreras regulatorias que enfrenta.
Los expertos plantearon la necesidad de armonizar las normas y contar con una legislación acorde con la realidad de la economía solidaria, que reconozca el papel estratégico de las cooperativas y garantice condiciones de competencia equitativas para todos.
Así concluyó la primera jornada del 25° Congreso Nacional Cooperativo, dejando nuevos retos y propuestas sobre la mesa para fortalecer el papel del cooperativismo en el desarrollo de Colombia.